El problema competitivo de la nube no se limita a cuántos proveedores existen. También importa cuánto cuesta cambiar de plataforma, trasladar los datos o combinar servicios de distintas compañías.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha puesto el foco en estas barreras. Su estudio sobre la competencia en servicios de nube identifica una elevada concentración en determinados segmentos, obstáculos a la portabilidad y prácticas comerciales que pueden aumentar la dependencia de los clientes.
El organismo propone reforzar la supervisión, promover la interoperabilidad y revisar cómo se contratan estos servicios desde el sector público. Para los operadores de telecomunicaciones, integradores y proveedores locales, la cuestión va más allá del mercado cloud: afecta a la conectividad empresarial, los servicios gestionados y la capacidad de construir ofertas con margen y diferenciación.
Un mercado de 1.900 millones de euros en España
Según los datos publicados por la CNMC, los servicios de infraestructura y plataforma en la nube facturan alrededor de 1.900 millones de euros anuales en España. Su peso se habría duplicado en cuatro años y más del 40 % de las empresas españolas utiliza alguna de estas soluciones.
La demanda crece porque la nube permite contratar capacidad informática, almacenamiento, bases de datos y herramientas de desarrollo sin desplegar toda la infraestructura dentro de la empresa. Esta flexibilidad resulta especialmente relevante para pymes y administraciones públicas, pero también puede crear una dependencia considerable respecto al proveedor elegido.
La CNMC señala que, en algunos segmentos, Amazon y Microsoft reúnen conjuntamente entre el 60 % y el 70 % del mercado, a una distancia significativa de Google. No se trata solo de una fotografía de cuotas. Los grandes proveedores cuentan con escala, ecosistemas tecnológicos, capacidad de inversión y catálogos difíciles de replicar por competidores de menor tamaño.
La concentración no demuestra por sí sola una conducta anticompetitiva. Sin embargo, sí justifica vigilar las condiciones que permiten entrar, crecer y competir en el mercado, especialmente cuando abandonar un servicio resulta complejo o costoso.
El verdadero freno: la dificultad para cambiar de proveedor
Uno de los puntos centrales del estudio es el denominado lock-in: la dependencia tecnológica o comercial que dificulta la salida de un cliente. Puede aparecer por incompatibilidades técnicas, costes de migración, aplicaciones diseñadas para un entorno concreto o cargos asociados a la extracción de datos.
La CNMC indica que solo cerca del 2 % de los clientes empresariales habría cambiado de proveedor principal y que únicamente el 5 % utilizaría simultáneamente varios proveedores. Estas cifras apuntan a una movilidad muy reducida, aunque deben interpretarse teniendo en cuenta la complejidad técnica y operativa de cada proyecto.
La falta de movilidad tiene una consecuencia empresarial clara: si cambiar resulta demasiado difícil, la presión competitiva disminuye. El cliente puede disponer de varias alternativas sobre el papel y, aun así, no estar en condiciones reales de utilizarlas.
También se complica el desarrollo del multicloud, un modelo en el que una empresa combina servicios de diferentes proveedores. Esta estrategia puede reducir dependencias, mejorar la resiliencia y permitir seleccionar la plataforma más adecuada para cada carga de trabajo. Pero exige interoperabilidad, capacidades técnicas y una gestión más compleja.
Qué medidas propone la CNMC
Las recomendaciones se articulan alrededor de tres ámbitos principales. El primero es mantener una supervisión reforzada sobre las concentraciones y las posibles conductas con impacto en la competencia. El organismo también plantea estudiar herramientas complementarias a las tradicionales y considerar la aplicación del Reglamento de Mercados Digitales a los servicios de nube, garantizando la coherencia entre ambos marcos.
Esto último debe leerse con precisión: la CNMC recomienda considerar esa posibilidad. No afirma que todos los servicios cloud estén sujetos automáticamente a nuevas obligaciones ni establece por sí misma una modificación normativa.
El segundo ámbito es la creación de un entorno regulatorio más favorable a la competencia. Entre las propuestas aparecen:
- Promover la interoperabilidad entre plataformas y la portabilidad de los datos.
- Aplicar de manera proporcionada los requisitos de seguridad, certificación, soberanía y localización de la información.
- Evitar que el coste de adaptación regulatoria recaiga de forma desproporcionada sobre los proveedores pequeños.
- Vigilar prácticas comerciales que puedan reforzar la dependencia, como determinados descuentos o costes de extracción de datos.
El tercer bloque afecta a la contratación pública. La CNMC propone preparar mejor las licitaciones, evitar discriminaciones basadas en una tecnología o modelo de negocio y formular requisitos que también puedan cumplir las pymes. Además, plantea reducir dependencias tecnológicas y dotar de mayores capacidades a los órganos de contratación.
Estas propuestas no constituyen una obligación concreta para todas las empresas o administraciones. La propia nota de prensa indica que es un documento informativo y no vinculante. Cualquier consecuencia jurídica deberá analizarse a partir de la normativa aplicable y de la situación específica de cada organización.
Qué significa para los operadores de telecomunicaciones
Los operadores telco no compiten necesariamente con los hiperescaladores en capacidad global. Su oportunidad está en otra capa de la cadena de valor: conectividad, integración, proximidad, soporte, seguridad, servicios gestionados y conocimiento del cliente.
Una mayor portabilidad podría facilitar ofertas en las que la conectividad y la nube se diseñen con menor dependencia de una plataforma concreta. También podría ampliar el espacio para integradores y operadores capaces de gestionar entornos híbridos o multicloud.
Esto es especialmente relevante en conectividad empresarial. Una línea de fibra, una VPN o un acceso móvil aportan cada vez menos diferenciación cuando se comercializan de forma aislada. La combinación con respaldo, seguridad, almacenamiento, continuidad de negocio y gestión cloud permite construir una relación más profunda con el cliente.
Pero hay una condición: el operador debe saber dónde genera valor y dónde asume riesgo. Revender capacidad de un tercero sin controlar la arquitectura, los costes de salida o el soporte puede trasladar la dependencia del cliente al propio operador. El catálogo crece, pero el margen y el control no necesariamente lo hacen.
Una posible oportunidad para operadores locales
Si las recomendaciones terminan traduciéndose en licitaciones más abiertas y requisitos practicables para pymes, los proveedores regionales podrían encontrar más oportunidades en el sector público. No obstante, sería prematuro dar ese resultado por hecho.
Para competir no bastará con ser local. Será necesario acreditar capacidad técnica, seguridad, soporte, continuidad y una propuesta económicamente sostenible. La proximidad puede ser una ventaja, pero no sustituye el cumplimiento operativo.
También es razonable pensar que una mayor exigencia de interoperabilidad favorecería a quienes sepan integrar distintas infraestructuras. Los operadores pequeños no necesitan construir un hiperescalador; pueden posicionarse como responsables de simplificar un ecosistema que, para muchas pymes, es demasiado complejo.
La regulación puede abrir el mercado o elevar las barreras
Existe una tensión difícil de resolver. Los requisitos de seguridad, soberanía y localización de datos persiguen objetivos legítimos, pero su coste puede favorecer indirectamente a las empresas con mayor escala y capacidad jurídica.
Una regulación eficaz debe proteger sin convertir el cumplimiento en una barrera de entrada insalvable. Por eso la proporcionalidad señalada por la CNMC es relevante. No implica rebajar la seguridad, sino adaptar las exigencias al riesgo, al servicio y al tipo de información tratada.
Para operadores e integradores, este punto afecta directamente a la rentabilidad. Cada certificación, auditoría o adaptación contractual tiene un coste. Si ese coste no puede repercutirse o distribuirse sobre una base suficiente de clientes, determinadas líneas de producto dejan de ser viables.
Qué conviene observar ahora
El estudio abre un debate, pero no lo cierra. Habrá que comprobar si sus recomendaciones se traducen en cambios regulatorios, actuaciones de competencia o nuevas prácticas en la contratación pública.
También será importante observar la evolución de los costes de extracción de datos, las herramientas de migración y los estándares de interoperabilidad. Una portabilidad meramente teórica no modifica el mercado. Para tener efecto debe ser técnica, contractual y económicamente practicable.
Para los operadores, la conclusión es sencilla: la nube ya forma parte del negocio de la conectividad, pero entrar en ella sin analizar dependencias y márgenes puede crear más riesgo que valor. La oportunidad no está en añadir otro producto al catálogo, sino en controlar mejor la relación entre red, plataforma, soporte y cliente.
Si tu operador está valorando incorporar servicios cloud, conectividad gestionada o soluciones multicloud, RED TELECOM puede ayudarte a revisar el modelo de producto, la estructura mayorista y su viabilidad comercial.
Fuentes
- Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. La CNMC propone medidas para mejorar la competencia en los servicios de nube. 16–09–2026.
- Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Estudio sobre el funcionamiento de los servicios de nube (E/CNMC/001/23). 16–09–2026.